Los peruanos estamos acostumbrados a los titulares chicha y psicosociales. Caemos redonditos porque nos encanta el facilismo y no indagamos. Parece como si nos faltara un baño con agua bien fría que nos despierte y mantenga alertas para no caer en engaños. Cambiar esta actitud es todo un desafío y a veces se requieren señales para no tropezar. Por ello, aquí les dejo unas cuantas pistas bien clavaditas: ¡A ver si así reaccionamos a tiempo! 

Durante los últimos días, se volvió viral la entrevista que le hizo Phillip Butters a Ursula Moscoso Martínez (candidata al Congreso por el Partido Morado), en su programa trasmitido por Willax. De todas las críticas que se han lanzado en torno de esta entrevista, la que más llama la atención es aquella que acusa a Moscoso de ignorante y de querer sexualizar a los niños.

Para entender lo ocurrido, vayamos a los hechos. Para nadie es un secreto que Butters tira la cuerda del lado conservador. Por ello, al debatir con Moscoso sobre el enfoque de género, indicó que el Currículo Nacional actual pretende enseñar a los niños el sexo anal, lo cual (a su entender) sería un delito y hasta acoso sexual. En respuesta a esto, Ursula aseveró que lo dicho por Butters era un tema de reproducción sexual y que incluso había casos de mujeres que quedaron embarazadas como consecuencia del sexo anal.

Las expresiones vertidas por Moscoso han encendido las alarmas de los grupos más conservadores de la sociedad peruana. Las redes se han polarizado entre quienes defienden y rechazan el enfoque de género. Y, como era de esperarse, han aparecido videos y memes tergiversando lo expresado por Moscoso, con lo cual se ha encarnado una guerra sucia en medio de esta campaña electoral.

La pradera está que arde por la afirmación sobre los embarazos producto del sexo anal. De hecho, en esto se centran las críticas de los detractores del enfoque de género, pues es el caballo de batalla para vender la idea de que Moscoso y su partido quieren sexualizar a los niños. Los conservadores lo han tomado de forma literal, sin hacer mayor reflexión, porque les conviene tergiversar y sembrar patrañas entre quienes todavía no definen su voto electoral.

Ya pues, ¿en qué mundo estamos? Si los ciudadanos nos atreviéramos a indagar un poco más en la Internet, nos daríamos cuenta que, desde el punto de vista médico, sí es posible lo dicho por Moscoso. Sí hay embarazos de ese tipo y la ciencia los denomina: embarazos por impregnación (ocasionados por una conducta sexual de riesgo). Seamos, entonces, ciudadanos informados y no caigamos en engaños de rápido desmantelamiento.

Una vez hecho este primer filtro, nos queda pendiente otro asunto más importante: la sexualización de los niños. Es cierto que en abril de 2019 causó polémica un texto escolar del Ministerio de Educación que contenía un enlace sobre conducta sexual, en el que se hace alusión al sexo anal. Sin embargo, la ministra de aquel entonces rechazó dicho enlace por considerarlo inapropiado y comunicó la corrección del texto escolar, así como el inicio de las investigaciones para sancionar a los responsables. Es decir que, en su momento, el Gobierno fue autocrítico de un error que se espera no vuelva a suceder.

Pero, no nos desviemos. Lo relevante aquí, es que la ministra también señaló que ese enlace que aparece en el texto escolar de tercero de secundaria (dirigido a adolescentes) no tiene nada que ver con el enfoque de género del Currículo Nacional. Se trata, más bien, de un error que ha sido tergiversado por “Con mis hijos no te metas” y el señor Butters para desinformar sobre la base de argumentos vacíos, utilizando la misma retórica gastada de siempre: la ideología de género como dizque instrumento para homosexualizar o sexualizar a los niños. Nada más falso que eso.

El enfoque de género (mal llamado ideología de género) que se utiliza en el Currículo Nacional o en cualquier otra política pública es una herramienta metodológica que permite identificar las asimetrías, relaciones de poder e inequidades entre hombres y mujeres dentro una sociedad, con el fin de superar las desigualdades en el acceso a recursos y servicios públicos, además de fortalecer su participación política y ciudadana en condiciones de igualdad. La educación sexual, en el marco del enfoque de género, es una de las tantas aristas que hace falta trabajar para alcanzar una igualdad real entre hombres y mujeres.

Que alguien le cuente, pues, a Butters que la ONU enarbola el enfoque de género y que, desde el 2009, la Unesco promueve una educación integral en sexualidad para niños y adolescentes. Es más, de acuerdo con este organismo internacional, existen pruebas significativas y datos objetivos de que la educación integral en sexualidad en la escuela no aumenta la actividad sexual. Por el contrario, empodera a los jóvenes con miras a garantizar su salud y bienestar, disminuyendo las enfermedades de transmisión sexual y los embarazos no deseados. Justamente, es esta herramienta educativa la que busca implantar el Perú. Y si bien con tal propósito se ha cometido un error en un texto escolar, que no puede justificarse, ello no obsta para seguir mejorando en su aplicación. Hay que saber separar el polvo de la paja.

Después de todas estas señales, ahora ya sabes que Butters solo habla piedras. Hazte una, pues, y colabora para que podamos despertar de esa pesadilla infernal que no nos permite transitar hacia una política seria. No dejes que te absorba la ola venenosa de una guerra sucia promovida por quienes no apuestan por la renovación política, ni por una educación de calidad que promueva la igualdad de género y el empoderamiento de las futuras generaciones. Vota consciente, vota informado.